¿Qué son los futuros?

Los contratos de futuros o más comúnmente conocidos como “futuros” son la obligación de comprar o vender algo en un momento determinado y a un precio determinado. Es un contrato entre dos partes en el que se comprometen a intercambiar un activo “subyacente”. Es un producto derivado, invierten sobre algo. Existen distintos tipos de futuros: sobre acciones, índices, materias primas, bonos y divisas. En el mercado siempre que uno gana, otro pierde y el precio es la representación de ese acuerdo.

 

Historia de los futuros

Los primeros contratos de futuros se empezaron a negociar en Japón, a mediados del siglo XV y para  más tarde negociarse en Chicago, donde nació la bolsa más importante del mercado de futuros en la actualidad. La Chicago Board of Trade (CBOT).

Estos contratos nacieron como solución al problema que tenían los agricultores, la incertidumbre de los precios de sus cosechas y siembras.  La oferta y la demanda.

Este tipo de contrato surgió para asegurar el precio de la cosecha de los agricultores.  Se pactaba un precio a una fecha determinada de cualquier producto. De esta forma, llegado el vencimiento del contrato de futuro, en función del precio del mercado de contado, podía haber una pérdida o un beneficio.

esto llevó a que la gente empezase a especular con este tipo de contratos. Hasta tal punto, que a día de hoy, la gran mayoría de contratos de futuro que se negocian en las bolsa de Chicago son con fines especulativos y no cómo cobertura de riesgo.

Especulación con futuros

El contrato de futuros es un acuerdo entre dos parte  compradora y vendedora, todo esto está regulado por una cámara de compensación.

Dicha cámara hace de contrapartida entre compradores y vendedores. El mercado de futuros, en un mercado con mucha liquidez, imprescindible para la especulación, pues  si quieres vender  tienes que encontrar a alguien dispuesto a comprar y viceversa.

En las  operaciones de futuro se puede comprar para después vender a un mejor precio, a esto se  le llama ponerse largo. Si por el contrario, crees que va a bajar vendes para después comprar, esto es lo que se llama ponerse corto. De esta manera se puede especular tanto si el precio sube como si el precio baja, es decir podemos ir largos o ir cortos.

En España el mercado de futuros está regulado por la  MEFF (Mercado Español de Futuros Financieros).

Características de los contratos de futuros

Principales características del mercado de futuros:

  • Fecha de vencimiento: La gran mayoría de los futuros tienen vencimientos trimestrales, esto es muy importante porque llegado este vencimiento estás obligado a comprar o vender, depende de tu posición el subyacente que hayas contratado. No tienes porque operar siempre con el vencimiento más próximo, te puedes ir a otro más lejano, el problema suele ser la escasez de liquidez, es decir, la contrapartida a la hora de cerrar las posiciones. Existen otros activos como por ejemplo el petróleo, donde los vencimientos son mensuales.
  • Tamaño estándar: son paquetes o lotes, en función del subyacente con el que operes. Uno de los más importantes es el futuro Mini S&P 500. El tamaño de este contrato son 50 dólares por punto, es decir, si  compras un contrato y el S&P 500 sube dos puntos y vendes ganas 100 dólares. Lo mismo se te posicionas en corto.
  • Garantías: por cada contrato que tengas, dependiendo del broker que elijas, te exigirá tener una cantidad mínima en tu cuenta de operaciones. En el caso del Mini S&P 500 rondan entre los 1.500 y 3.000$ De tal manera que si quieres comprar o vender 2 contratos de este futuro y la garantía de tu broker es de 2,000 dolares, tendrás que tener en la cuenta un mínimo de 4.000$ para poder operar.
  • Apalancamiento: como has visto se requiere una pequeña garantía o depósito para poder operar. Por una pequeña cantidad puedes negociar cantidades mucho más alta, lo que hace que sean productos de especulación muy atractivos, porque los beneficios pueden ser muy grandes, pero también las pérdidas.

 

Resumiendo

  • Los futuros don productos derivados y su cotización varía en función del activo subyacente.
  • Las condiciones de los contratos están estandarizadas en lo que se refiere a su importe nominal y fecha de vencimiento.
  • Los contratos se negocian en mercados regulados y controlados, de tal manera que se pueden comprar y vender sin necesidad de llegar a su vencimiento.
  • Los participantes deben aportar garantías al mercado tanto para comprar o vender, con esto se evita el riesgo de contrapartidas para cerrar las posicione
  • Puedes vender algo sin la necesidad de haberlo comprado antes, es lo que se llama ponerse corto.

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