El poder de la disciplina 

por Julio Trader

La disciplina es absolutamente necesaria en las artes marciales, no se puede avanzar sin alcanzar determinados objetivos y no se pueden alcanzar esos objetivos sin una clara disciplina y normas que lo componen. Inculcar disciplina no tiene porque ser algo duro, se puede inculcar con afecto pero con rectitud .

La filosofía básica de todas las artes marciales es no vencer, o mejor dicho vencerte a ti mismo, tu eres tu mayor oponente. De hecho, la mayoría de las artes marciales están diseñadas para controlar el conflicto hábilmente y evitar situaciones de ganar o perder. En Kenpo estudiamos que en la verdadera defensa personal no hay contacto corporal. Las artes marciales cambiaron mi vida, me enseñaron el camino, me hicieron mejor persona, me dieron disciplina, trabajo, sacrificio, me dieron un sentido de consecución y de que todo está dentro de nosotros.

Cuanto más aprendía mejor me encontraba física y sobre todo mentalmente. Recuerdo con mucho cariño y orgullo la consecución del cinturón negro, fue mi primer objetivo en mi vida, aquel logro me hizo entender que todo es posible, después vinieron muchos más, pero ese fue el principio, el que me enseñó el camino. Me hizo entender que con esfuerzo y sacrificio podemos conseguir nuestras metas, porque después de una viene otra y otra, porque una vez alcanzada la primera anhelas ir a por la siguiente. Personalmente debo mucho a las artes marciales, me atrevería a decir que las cosas que he conseguido en mi vida han estado marcadas por las enseñanzas y disciplina recibida.

La conquista de uno mismo es un proceso lento, en ocasiones duro, pero se puede llevar a cabo con la disciplina y el respeto de uno mismo y por los demás.

Como artista marcial que soy, llevo el respeto y la disciplina de mi arte en mi vida diaria. Del mismo modo que respeto mi arte, me respeto a mi mismo y a los demás. He de decir que la mejor manera de respetarse uno mismo, es cuidarse, prestar  atención a lo que comes y nunca en exceso, mantener mi cuerpo en forma, controlar el peso ideal, aprender a decir no a las tentaciones que en realidad son una manera de decir sí a aquello en lo que crees, a tus objetivos primordiales. Lo mismo se puede decir del alcohol, tabaco o drogas. El cuidado del propio cuerpo es sólo una extensión del respeto que uno se debe a sí mismo, además sino lo haces tu, quién lo va a hacer por ti.

El que mira hacia fuera, sueña; el que mira hacia dentro despierta.

Para que un comportamiento se convierta en un hábito, hay que realizar dicha actividad durante veintiún días seguidos.

Para mi hay una palabra que describe lo que tiene que tener el se humano para conseguir lo que se proponga en la vida, es pasión. En una palabra que debes tener en un mente y que te ayudará a conseguir tus objetivos.

Un viejo proverbio africano que dice; “varias telarañas unidas pueden atrapar un león”. Cuando entrenes constantemente el arte del autodominio no habrá obstáculo que te podrá parar. La autodisciplina te proporciona las reservas mentales necesarias para superar obstáculos cuando la vida te ponga a prueba.

La falta de fuerza de voluntad es una enfermedad de la mente, si lo padeces tienes que ponerle solución cuanto antes. La fuerza de voluntad te permite hacer todo aquello de dijiste que harías, es la que te da la fuerza interior para ser fiel a tus compromisos con los demás y contigo mismo.

No compitas con los demás, compite contigo mismo, Lo primero que notarás cuando estés pleno de autodominio y disciplina será una gran sensación de libertad.

El autodominio, es el control de la mente y la fuerza de voluntad es la reina de los poderes mentales. Cuando domines tu mente, dominarás tu vida Para que domines tu mente, lo primero que tienes que hacer es controlar todos tus pensamientos. Vamos a poner un ejemplo: supongamos que decides levantarte todos los días a las seis y media de la mañana para hacer ejercicio, por ejemplo montar en bici. Suene el despertador, es invierno y hace frío. Tu primera acción mental será apagarlo y seguir en la cama. Te dices a ti mismo, bueno ya iré mañana, y esto se va repitiendo durante todos los días hasta que decides que ya eres demasiado viejo para cambiar de hábitos y que lo de montar en bici ya no es para ti.

Ahora vamos a ver cual sería la situación opuesta. Suena el despertador a las seis y media de la mañana en un día frío de invierno y lo primero que piensas es quedarte calentito en la cama durmiendo, pero en lugar de eso, en lugar de someterte a tus hábitos decides instalar en ese momento en tu mente ideas más poderosas y motivadoras. Empiezas a imaginarte en perfecta forma física, en tu peso ideal, escuchas lo que te dicen tus amigos al verte o como te sentará la ropa y el bañador el próximo verano, esbelto y delgado con un  cuerpo atlético. Te concentras en aquello que puedes lograr y lo superpones por encima de todas las cosas. Durante los primeros días te costará y te entrarán ganas de volver a tus viejos hábitos. Si continuas rechazando los pensamientos débiles enseguida querrán marcharse de tu mente y dejarán paso a los nuevos. Lo positivo siempre vence a lo negativo. Los pensamientos son entes físicos, es tan fácil tener pensamientos positivos como negativos. Mucha gente cree que los pensamientos ocurren y basta, no se dan cuenta de que si tu no controlas a tu mente, tu mente te controlará a ti. El que controla sus pensamientos controla, su mente. El que controla su mente, controla su vida y cuando controlas tu vida, te conviertes en dueño y señor de tu destino.

Ponte a prueba durante unas semanas y verás lo que sucede. Pequeñas victorias conducen a grandes victorias, para alcanzar algo grande, primero conquista cosas pequeñas.

Las personas que tienes fe poseen más fuerza que otras noventa y nueve que carecen de ella. Una creencia manda un mensaje directo al sistema nervioso, cuando uno cree que algo es verdadero, literalmente su mente se pone en un estado como si realmente lo fuera. Las creencias utilizadas apropiadamente pueden ser una fuerza muy poderosa. Las creencias son nuestros mapas que nos guían hacia nuestros objetivos y nos dan la suficiente confianza de que podremos alcanzarlos. La fe nos ayuda a ver lo que queremos ver, nos da confianza para obtenerlo. La verdad, es que ninguna otra fuerza del comportamiento humano resulta ser tan poderosa como la fe, la historia de la humanidad está llena de relatos, como hemos oído en multitud de ocasiones, la fe mueve montañas.

La fe no es más que un estado mental, una representación interna que creamos nosotros mismos que lo que hace es dirigir nuestro comportamiento. Uno de los errores más grandes que mucha gente comete con respecto a la fe, es creer que se trata de un concepto intelectual estático, un estado de actitud que nada tiene que ver con la acción. Nada más lejos de la verdad, la fe es la puerta de entrada a la excelencia precisamente porque no tiene nada de irreal ni de estático. La fe es acción en estado puro. Nuestra fe determina nuestra capacidad para liberar nuestro verdadero potencial.

 

La importancia de unos buenos hábitos.

 

Una de las cosas más importantes que puedes hacer por ti en la vida, es desarrollar hábitos ganadores, tao en tu vida personal como profesional. Lo primero que tienes que hacer es darle forma a tus hábitos y después tus hábitos te darán forma a ti. El desarrollo de nuevos hábitos es una responsabilidad que se debe cultivar continuamente en la vida, es algo demasiado importante como para dejarlo en manos del azar. Todo el mundo tiene hábitos, por desgracia en muchas ocasiones algunos de esos hábitos son malos. Tu trabajo consiste en revertir esa situación y en desarrollar hábitos ganadores en cada área de tu vida y que te permitan mejorar poco a poco. Algunos de los hábitos más importantes de las personas más eficaces son la puntualidad, la gestión del tiempo, la capacidad de concentración, la finalización de las tareas en un tiempo predeterminado y sobre todo la seriedad.

Todos los hábitos se pueden generar y desarrollar gracias a la repetición

Para desarrollar cualquier hábito debes comportarte debes comportarte como si ya tuvieras dicho hábito, al hacerlo gradualmente desarrollarás el hábito en ti mismo hasta que se convierta en un rasgo permanente de tu personalidad. Si tomas el control del proceso de desarrollo de nuevos hábitos, tomas el control de tu futuro. Normalmente los hábitos estrictamente conducidos y llevados se suelen materializar como algo normal al cabo de unos veintiún días.

Cada vez que quieras desarrollar un hábito o una cambio en tu vida, tienes que asociar dicho cambio con la parte más positiva de ello. Por ejemplo, si quieres adelgazar y empezar a cuidar tu alimentación, tienes que asociar el esfuerzo y sacrificio que tendrás que realizar los primeros días con los beneficios de dicha acción y visualizar los beneficios, como el cuerpo que deseas tener, como te verán cuando estés en bañador, etc.

 

“El precio de la disciplina es siempre menor que el dolor del arrepentimiento”.

“Pequeños avances diarios llevan a gigantescas conquistas a lo largo de tu vida, no olvides que todos los sueños comienzan de una manera modesta”.

 

 

 

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